pequé de gula, creyendo que comiéndote una y otra vez saciaría mi hambre de ti...
pequé de soberbia cuando me sentía la reina del mundo a tu lado...
pequé de lujuria sintiéndome deseada y excitada cada vez que me hacías el amor...
pequé de ira cuando me repetías que lo nuestro era imposible... que no podía ser...
pequé de pereza cuando veía que levantarme de la cama era separarme de ti nuevamente...
pequé de envidia porque sabía que esa era nuestra última noche juntos... otra vez volverías a ser de ella...
Viva el pecado. Me gusta Lidia
A mi también me gusta el pecado, sobre todo cuando pegar puede llegar a dar un inmenso placer..
Besos muy dulces y cálidos Fran