"Somos frágiles, a veces casi de papel quebradizo. Hay días en que detenemos un meteorito con la yema de los dedos y otros se nos resquebraja el mundo por reconocer un coche aparcado en la puerta de un bar al que queremos entrar"
De Cosas que Pablo no sabe
Explicaciones y justificaciones hay para todo. En la infancia vivieron y después sobrevivieron. Protagonizaron una leyenda épica, casi romántica. Todos los años en el día de su santo él pensaba que se atrevería. Aquella fecha señalada, el olor a mimosas y el silencio enganchado en aquellos ojos de hombre desvalido. El tiempo se iba desgastando y los días acumulaban las palabras de menos. El desencanto se imponía por muchos y variados elementos en los que los dos participaban como espectadores. La edad de ambos comenzó a surcar el presentimiento del otoño entre la sombra de las encinas. Se despedían con la sonrisa dormida y un hasta mañana.
!Qué bonitos son los hasta mañanas!.
Se adelantó la muerte de ella llenándolo todo de una oscura intuición de lo que pudo haber sido la dicha. Una semana después del funeral él recibió una carta.
Tan sólo decía:
Vente, te espero en la aduana del carino !Qué bonitos son los hasta mañana!